El aire acondicionado

La semana pasada se nos dañó el aire acondicionado. Justo cuando el calor del año (el verano, que aquí comienza en primavera) comenzaba y la temperatura se había disparado aquí en el sur de la Florida. Hablamos con el tío Francisco y nos recomendó a una persona honesta que viniera a repararlo.

La persona llegó al final de la tarde y trabajó por ahí una hora y media en el techo y en nuestro apartamento. Hizo los arreglos que tenía que hacer y el aire aparentemente quedó funcionando. Sin embargo, salimos a la piscina y al volver nos dimos cuenta de que la máquina botaba aire pero no enfriaba. Dos veces le hice una pequeña reparación en la misma línea de lo que vi hacer al señor que vino a arreglarlo pero seguía sin funcionar. Soplaba sin enfriar.

Ya era hora de acostarte (alrededor de las 8:00 pm), así que lo dejamos prendido, soplando, con la ilusión de que enfriara, pero no parecía. Al momento de dormirte, que es una de nuestras rutinas favoritas (cuando ya estamos acostados, yo leo la Biblia, tú tomas tetero agarrado de las orejas de mamá, meditamos en la lectura, apagamos la luz, oramos… a veces te duermes rápido y a veces das muchas vueltas…), yo me quedé orando en silencio que el aire funcionara.

Cuando finalmente te dormiste, mamá y yo salimos de la habitación. Le dije que oráramos los dos por el aire acondicionado y le habláramos con la autoridad que Dios nos había dado. Así que eso hicimos: primero oramos pidiéndole a Dios que hiciera el milagro; después, le hablamos al aire acondicionado (por eso la gente dice que los creyentes estamos locos…) y le dijimos que funcionara en el nombre de Jesús… ¡y comenzó a enfriar!

Yo no cabía en la ropa de la felicidad. Honestamente, el beneficio de que el aire enfriara se me volvió secundario al momento de orar. Ya ahí lo que importaba era la emoción de la oración respondida. Yo me devolvía como cada cinco minutos a ver el termostato y entre más bajaba la temperatura, más me emocionaba.

Fue espectacular. El Señor fue fiel a su palabra (Mateo 18:19-21) y se nos convirtió en una oportunidad excelente de experimentar y testificar del poder de Dios a nuestro favor.

Me trajo a la memoria una historia de George Müller en la que, según la recuerdo de mis lecturas, en un invierno se le dañó la calefacción del orfanato y el daño estaba en alguna parte desconocida del ducto, que estaba dentro de una pared. La persona que fue a repararlo le dijo preocupada que era muy difícil adivinar dónde estaba el daño. Así que Müller oró y el Señor les mostró el lugar específico, de manera que solo tuvieron que abrir ese pedazo para que la calefacción volviera a funcionar.

5 comentarios en “El aire acondicionado

  1. Avatar de jorge varonjorge varon

    Este tipo de experiencias, podrán parecer triviales pero en realidad son muy importantes para aquellos que hemos depositado la Fe en la roca eterna, Jesús de Nazaret, y en sus palabras que nos han sido dadas para que nuestro «gozo sea completo». El legado de Fe dejado a sus discípulos en eventos como la maldición de la higuera, junto a afirmaciones como: «si dijeras a este monte muévete y si no lo dudas …», son la invitación a ejercer la Fe sin importar lo absurdo que parezcan sus objetivos, salvo por supuesto los objetivos pecaminosos. Gracias por el testimonio !!

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      1. Avatar de jorge varonjorge varon

        Así es Daniel, desde aquella época cuando escribías sobre diseño inteligente. ¿ Cuando vamos a tener la colección completa de tus artículos ? En libro o en descarga, como sea.

        Dios te seguirá cuidando y bendiciendo, junto a los tuyos, desde su abundancia. Sigue siendo ese instrumento escogido que el ama tanto.

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  2. Avatar de DesconocidoLa Fábrica Py

    Oye, en un video dijiste que todo lo creamos lo creeremos por una especie de fe, y tiene que ver con la inconsistencia de los sistemas y el no poder demostrar la lógica. dime como puedo llegar a entender esto, tienes un artículo o puedes darme unos libros para leer esto, ten en cuenta que soy un neófito pero quiero aprender.

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