Testimonio e inteligencia.

Si yo testifico en mi favor, ese testimonio no es válido (Juan 5:31).

Estas palabras de Jesús me sorprendieron hace pocos días, hijo. Me llamaron la atención al menos por un par de razones: la humildad de mi Señor y su marcado contraste con el mundo.

En cuanto a lo segundo, las personas del mundo viven de promocionarse a sí mismas. En particular, en la academia y en Estados Unidos me parece exageradísimo (aunque mamá, que conoce muy de cerca el mundo corporativo colombiano, me dice que allá no es muy diferente la cosa). Hay a mi alrededor demasiadas personas de talento exiguo cuya única virtud para llegar a los cargos que ocupan ha sido su habilidad de vender su nombre. Si es molesto ver a una persona capaz promocionándose a sí misma, te darás cuenta cuán desagradable resulta ver a una incapaz escalando posiciones solamente porque se vende bien.

Es aquí donde contrasta tanto la humildad de mi Señor. ¡Es el mismísimo Dios hecho hombre hablando! ¡La Segunda Persona de la Trinidad! ¡El Hijo de Dios! ¡El Hijo del Hombre! Y sin embargo dice que si testificara de Él su testimonio no sería válido. Jesús cambió el mundo y partió la historia de la humanidad en dos sin dar testimonio de sí mismo. En su lugar, dio testimonio de Dios Padre y, en sus propias palabras, dejó que el Padre se encargara de dar testimonio de Él: «El Padre mismo ha testificado en mi favor» dijo unos versículos más adelante. En efecto, los cuatro Evangelios relatan que cuando Jesús fue bautizado, se oyó la voz de Dios Padre diciendo desde el cielo: «Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia» (por ejemplo, Lucas 3:22).

¿A quién vamos a seguir? Yo reconozco que muchas veces me promocioné a mi mismo. Pero para nosotros, los que hemos decidido seguir a Cristo, creerle a Él, imitarlo a Él, la única posibilidad es no darnos gloria a nosotros sino a nuestro Dios. Este es el criterio a usar cuando hable de mí mismo: si lo que voy a decir es para alabarme a mí, está mal; si lo que voy a decir es para dar testimonio de nuestro buen Dios, vale la pena.

Para redondear el asunto, leía aquel día también Deuteronomio 4:5-6:

Miren, yo les he enseñado los estatutos y leyes que me ordenó el Señor mi Dios, para que ustedes los pongan en práctica en la tierra de la que ahora van a tomar posesión. Obedézcanlos y pónganlos en práctica; así demostrarán su sabiduría e inteligencia ante las naciones. Ellas oirán todos estos estatutos y dirán: «¡En verdad, este es un pueblo sabio e inteligente; esta es una gran nación!».

Déjame ser completamente claro con esto: la ley de Moisés no es para que los creyentes la cumplamos. Sin embargo, la palabra escrita en el antiguo pacto es un tipo de la Palabra hecha carne en el nuevo pacto (Hebreos dice que la ley es sombra de los bienes venideros, no la presencia misma de estas realidades), es decir de Jesús, el Logos. Lo que esto quiere decir es que, aunque no estamos llamados a cumplir la ley de Moisés, la actitud que el antiguo pacto le pide al pueblo de Israel con respecto a la ley es la actitud que hemos de tener nosotros ante las palabras de nuestro Señor Jesucristo.

Así, la ecuación es clara: si obedezco y pongo en práctica las palabras de mi Señor, Él se encargará de mostrar mi sabiduría e inteligencia ante los demás. No yo, sino Él. Pegando las palabras de Jesús y las de Deuteronomio el mensaje es inequívoco: no importa que me mueva en el medio académico, en el que parecer inteligente es tan importante. No se trata de venderme yo, sino de darle la gloria a Él.

Llevo tres años buscando un nuevo trabajo y anhelo profundamente poder cambiar el que tengo, pero el fin no justifica los medios. Si el cambio va a ocurrir, que sea a la manera de Dios para que valga la pena para la eternidad. Si no, no me interesa.

El Señor es mi Juez.

3 comentarios en “Testimonio e inteligencia.

  1. Avatar de Luceny Moreno BelloLuceny Moreno Bello

    Es interesante poder ver está realidad desde una mirada teológica, porque desde otra mirada duele y mucho.

    Yo creo que una de las razones por las que se vé esto en el entorno profesional académico, es por los miedos que genera para los directivos aceptar a un profesional con alto nivel de formación académica en su equipo; lo que se conoce como : » el miedo a que le corran la butaca «. Entones concientes de las habilidades excepcionales de otros profesionales, consideran una mejor opción nombrar para ciertos cargos a profesionales con menos preparación, infortunadamente la inseguridad de algunas personas hace que tomen decisiones equivocadas.

    Cuando desde el rol de subalterno en el entorno laboral se visualizan problemas y soluciones a los mismos, y no se puede hacer nada por las mismas condiciones del rol, esto es muy frustrante y duele mucho y pesa mucho cuando no se es fuerte espiritualmente. Yo he cargado mucho peso con esto.

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  2. Avatar de jorge varonjorge varon

    Sigue siendo Luz hermano. No estás solo en tus luchas, seguramente somos muchos los que rogamos por ti y tu hermosa familia y estamos a tu lado en la batalla en que te encuentras.

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    1. Avatar de Daniel AndrésDaniel Andrés Autor

      Hola Jorge,

      Qué agradable saber que continuas dando vueltas por acá. Muchísimas gracias por tus oraciones por mi familia y por mí. Son muy bien recibidas a este lado del cielo.

      Para serte sincero, a pesar de que anhelo un cambio laboral, estoy lejos de sentirme frustrado o algo así (aunque hace como un año sí lo estaba). Durante este último tiempo, me siento muy en paz haciendo las cosas con dos objetivos: darle la gloria a mi Señor y mostrarle a mi hijo de lo que se trata confiar en Dios. No busco mi propia gloria, sino agradarle a Él. Y eso me quita un peso grandísimo de la espalda.

      Un abrazo.

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